Qué duda cabe que las redes sociales se han convertido en canales de comunicación e información gratuitas, al menos hasta cierto punto, para las empresas. Sin embargo, la mala praxis o el desconocimiento profesional en su uso, puede llevar a las marcas a cabrear sobremanera a los seguidores en un tiempo récord. Como telón de fondo: el peligro de dañar con la reputación online.

Cada nuevo seguidor, cada nuevo follower debe ser tratado como oro en paño por las marcas. Esta es una máxima que toda empresa debe seguir a rajatabla. Cuesta mucho ganar un seguidor como para menospreciarlo y que nos dé igual que se vaya y nos deje de seguir. Y es que, a la hora de gestionar los perfiles sociales de las empresas se debe ir con mucho cuidado por eso siempre es mejor una gestión profesional de las mismas para saber cómo y cuándo actuar. Qué decir, qué comunicar y cómo superar los famosos episodios de crisis tan normales en estos casos.

Y es que hay empresas kamikazes a las cuales no les importa quedar mal con sus seguidores. Medir el ROI de forma tangible en lo que a redes sociales se refiere en ocasiones es muy complicado, sin embargo existe el valor de marca y la reputación online como valor intangible que debemos cuidar sí o sí en cualquier red social: Facebook, Twitter, Instagram, Pinterest, LinkedIN… Hay empresas que como no ven una reconversión económica directa en las redes sociales, les da igual cometer errores que enfadan tanto a los seguidores como estos…

No contestar a los comentarios. Es un error no contestar a los comentarios, dudas, preguntas y sugerencias públicas que los seguidores realizan en las redes sociales. Ignorarlos es el mayor de los desprecios y un punto inicial como para dejar de confiar en la marca.

Abusar de publicidad. Está claro que hablar de los productos o servicios de las empresas en las redes sociales debe ser una parte importante en el contenido de las mismas, pero ojo no lo único. No hay que abusar de la publicidad y convertir las RRSS en canales de televenta.

Imágenes de mala calidad. Las empresas deben dar una buena imagen y usar en la medida de la posible fotos buenas y propias. Incluir el logo de las empresas en las fotos muestra signo de profesionalidad.  Las fotos borrosas o pequeñas dan muy mala imagen.

Tener cautela en las actualizaciones. Existe una máxima en redes sociales que dice que publicar más de 1 actualización al día en Facebook o Instagram es abusar. Twitter ofrece más libertad al respecto. Es mejor lanzar información de calidad que publicar por publicar.

No ser claros. Cabrea a los seguidores en redes sociales y mucho que no se sea muy claro a la hora de que las empresas lancen mensajes en internet. Hablas de precios, plazos de entrega, lo que incluyen paquetes de servicios o productos…  ser claro es esencial.

No contestar a los mensajes privados. La mensajería privada es importantísima y es por donde también pueden entrar clientes directos. No los ignores, al menos opta por la respuesta automática que te permiten redes como Facebook.

Contenido propio. No seas un “chupóptero” y siempre elijas contenido de otras redes o de internet, intenta tener creaciones propias, imágenes, gifts, dípticos y flyers, iconografías…

Por eso antes de usar las páginas de empresas en redes sociales es mejor planificar qué se va a compartir y cómo se va a hacer. La imagen de tu marca está en juego.

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